img Momentos urbanos suizos 0
Descubre las
ciudades de Suiza
Elige tus momentos favoritos y crea tu propia ruta urbana por las ciudades Suizas
Sube al cielo en ascensor
Ascensor Hammetschwand, Lucerna
Disfruta, Fun for Kids, Mira

Desde aquel día puedo decir con seguridad que he subido al cielo en ascensor.

Inspirado por las formas de la Torre Eiffel, Franz Joseph Bucher-Durrer encargó la construcción de un ascensor de 165 metros que elevaría a los visitantes de su hotel al cielo.

Para alcanzarlo, tuve que coger un barco, seguido de un funicular, seguido de un camino rodeado de árboles inmensos sobre una ladera casi vertical.

 

Para conocer los orígenes de esta alocada idea hay que viajar a finales del siglo XIX. Franz Joseph Bucher-Durrer era un empresario que había construido un pequeño imperio hotelero de gran lujo en Bürgenstock, un monte con vistas al lago de Lucerna.

 

La exigencia de sus clientes lo llevó a abrir un sendero en la ladera de la montaña para que pudiesen salir a caminar. A medida que avanzaba el camino, la pendiente era tan empinada que acabó siendo imposible llevarles hasta la cima. Pero Bucher-Durrer no era una persona que se rindiera fácilmente. Inspirado por las formas de la Torre Eiffel, encargó la construcción de un ascensor de 165 metros que elevaría a sus visitantes al cielo. Tras cinco años de trabajo arduo liderado por mineros italianos y austriacos, el elevador fue inaugurado en 1905, convirtiéndose en una gran atracción.

 

Aquel día, al llegar a la cima en ascensor, se abrieron las puertas y apareció una vista casi interminable de los Alpes. Fue en ese momento cuando entendí por qué Bucher-Durrer insistió tanto en construir lo que probablemente muchos tildaron de majadería en su día.

Switzerland Tourism® 2020
Todos los derechos reservados
Visita un museo del siglo XXI
Museo de la Cruz Roja, Ginebra
Fun for Kids, Inspírate, Prueba

El Museo de la Cruz Roja se ha adelantado al futuro. La mayoría de museos se limitan a mostrar objetos o cuadros, manteniendo una distancia entre el espectador y la obra. Aquí es todo lo contrario

El museo convierte la historia de la Cruz Roja en una experiencia multisensorial e inmersiva. Allí conversamos de tú a tú con víctimas de guerras; aprendemos sobre los orígenes de la organización y sobre la importancia del derecho internacional para proteger a personas vulnerables en todo el mundo.

 

Al final del recorrido llegamos a una exposición temporal que nos dejó boquiabiertos. Una muestra de carteles publicitarios rescatados del archivo de la Cruz Roja. Campañas ingeniosas de salud pública que han salvado muchas vidas. Una de las grandes sorpresas del viaje.

Switzerland Tourism® 2020
Todos los derechos reservados
Aquí nació Frankenstein
Villa Diodati, Ginebra
Mira, Inspírate

Era el oscuro verano de 1816. En Villa Diodati, junto al lago de Ginebra, se reunieron Lord Byron y su médico, el doctor Polidori, con el poeta Percy Shelley, Mary Godwin (la futura esposa de Percy) y Claire (la hermanastra de Mary).

Hacía un frío que pelaba. Bramaban rayos y truenos, y de algún modo, su electricidad se apoderó de las conversaciones nocturnas alrededor de la chimenea.

 

Hablaban de esas teorías científicas que pretendían devolver la vida a los muertos con una descarga eléctrica, divagaban sobre los autómatas (los antecesores de los robots) y se obsesionaron con las historias alemanas de fantasmas.

 

Una noche, frente a los chasquidos del fuego, Lord Byron retó a sus amigos: «Cada uno escribirá un cuento de fantasmas». Días después, al meterse en la cama, Mary no podía dormir. Cerró los ojos y de pronto: «Vi el horrendo fantasma de un hombre extendido y entonces, bajo el poder de una enorme fuerza, aquello mostró signos de vida, y se agitó con un torpe, casi vital, movimiento».

 

Dos años después, con solo 20 años, Mary Shelley publicó de forma anónima el relato de terror que apareció aquella noche sobre su almohada: Frankenstein o el moderno Prometeo.

 

Una mañana nos dirigimos a la casa donde se gestó esta obra maestra de la literatura. Sabíamos que no estaba abierta al público, pero nuestra mitomanía se impuso y decidimos ir de todas maneras. De la visita salió esta foto del muro de la casa, en el que se divisa la nariz de un ser que bien podría ser Frankenstein.

 

A unos pocos metros de la villa nos sentamos en un banco con vistas ininterrumpidas al lago. En realidad, no hacía falta ver la casa. Bastaba con cerrar los ojos y usar la imaginación, como hizo Shelley aquel lluvioso verano de 1816.

Switzerland Tourism® 2020
Todos los derechos reservados
Camina por las colinas de Gandria
Sentiero dell’olivo, Lugano
Inspírate, Prueba

El rugido delicado del barco resonaba en nuestros oídos.

Hacía solo media hora antes estaba tomando un ‘capuccino’ en el centro de Lugano, y ahora estaba en un pequeño pueblo rodeado de bosques y agua. Los barcos que surcan el lago de Lugano tienen esa capacidad de teletransporte.

 

La vuelta a la ciudad la hicimos por el sendero de los olivos. Un camino que empieza en el pueblo de Gandria, una localidad que cuenta con una conexión histórica con Madrid. Aquí nació y murió Virgilio Rabaglio, el arquitecto que fue maestro de obras del Palacio Real de Madrid en el siglo XVIII y que posteriormente proyectó el palacio de Riofrío, en Segovia.

Switzerland Tourism® 2020
Todos los derechos reservados
Llega en barco a Ginebra
Lausanne-Ginebra
Fun for Kids, Prueba, Olvida

La mejor forma de llegar a una ciudad es en barco. Es una llegada a cámara lenta. Un cuadro que empieza siendo abstracto y difuminado cuando el destino es aún lejano, y que se va haciendo más nítido a medida que nos vamos acercando

Aquel día, el barco entró a puerto y sonó la sirena. El motor de vapor empezó a reducir sus revoluciones. Las gaviotas se volvieron cada vez más ruidosas y agitadas, contribuyendo a la expectación de la llegada. El cielo se fue anaranjado a medida que el sol preparaba su despedida. Los bañistas agitaban sus manos para darnos la bienvenida. El capitán encendió su micrófono y anunció. «Hemos llegado a Ginebra, último destino».

Switzerland Tourism® 2020
Todos los derechos reservados
El reloj que inspiró a Einstein
Zytglogge, Berna
Inspírate

En los tres años que vivió en Berna (1903-1905), Albert Einstein desarrolló la teoría de la relatividad, una de las contribuciones más importantes del científico al destino de la humanidad.

Y dicen que uno de los elementos que más inspiró al físico alemán fue Zytglogge, el gran reloj que domina el centro de Berna. Situado en la calle donde vivía con su primera mujer, Mileva Marić, fue aquí donde se dio cuenta de que el tiempo podía ir a distintas velocidades, dependiendo del movimiento de cada uno.

 

En palabras de la BBC, «Einstein escuchó la campana una tarde de mayo de 1905. (…) Cuando miró a la torre, de pronto se imaginó una escena inimaginable. ¿Qué pasaría si un tranvía se alejara de la torre a la velocidad de la luz? Si él estuviera sentado en el tranvía, su reloj seguiría marcando el paso del tiempo. Pero si girase para ver la torre, el reloj estaría parado».

Switzerland Tourism® 2020
Todos los derechos reservados
Sube al cielo en ascensorAscensor Hammetschwand, Lucerna
Visita un museo del siglo XXIMuseo de la Cruz Roja, Ginebra
Aquí nació FrankensteinVilla Diodati, Ginebra
Camina por las colinas de GandriaSentiero dell’olivo, Lugano
Llega en barco a GinebraLausanne-Ginebra
El reloj que inspiró a EinsteinZytglogge, Berna
0 filtros
Switzerland Tourism® 2026
Todos los derechos reservados
Saltar intro
Tutorial Bienvenido a los momentos urbanos suizos. Una guía alternativa para descubrir las ciudades del país helvético. Comenzar
Navegación Esto si, esto no. Desliza a la derecha para guardar y a la izquierda para descartar. 1/4
Mis momentos Me lo quedo. Tus momentos se irán guardando en el corazón arriba a la derecha. 2/4
Más info Quiero saber más. Dale a la i para leer sobre la historia detrás de cada foto. 3/4
Compartir Guarda y comparte
tus momentos.
Guarda un mínimo de 12 momentos para crear tu mosaico de fotos. Compártelo en redes con los hashtags #NecesitoSuiza #MomentosUrbanosSuizos. 4/4 Comenzar