Momentos urbanos suizos
0
Prueba ajustar tu búsqueda eligiendo más de una ciudad, eliminando todos los filtros o seleccionando varias experiencias a la vez.
+ momentos


En una época en la que los centros de las ciudades corren el peligro de convertirse en centros comerciales al aire libre, la Plaza Roja de St. Gallen es una necesaria llamada a los ciudadanos para que vuelvan a ocupar las plazas públicas.
Inaugurada en 2005, la artista local Pipilotti Rist desarrollĂł esta soluciĂłn ingeniosa para crear la sensaciĂłn de estar en un salĂłn al aire libre. Junto con el arquitecto Carlos MartĂnez, emplearon granulado rojo para crear un mar carmesĂ en toda la plaza. El mismo material esponjoso y agradable al tacto que se usa para las pistas de atletismo.
El paso del tiempo ha ido decolorando la plaza, un hecho que ha obligado al Ayuntamiento a iniciar un proceso de restauraciĂłn del espacio en 2020. Durante la renovaciĂłn, varios polĂticos locales han protestado por el uso de un material que consideran poco ecolĂłgico. Pero incluso los más crĂticos aceptaron en declaraciones al periĂłdico local ‘St. GallerTagblatt’ que el proyecto se ha convertido en un activo imprescindible para la ciudad.
«Además del valor artĂstico de la Plaza Roja, tambiĂ©n ayuda a construir comunidad: aquĂ, la gente disfruta de su cafĂ© antes del trabajo, los niños juegan con los objetos y recientemente escuchĂ© a una mujer mayor decir que el plástico bota muy bien al caminar». ÂżNo es ese el fin Ăşltimo del espacio pĂşblico?


Mis prejuicios me dijeron que un restaurante en un tranvĂa corrĂa el riesgo de ser una turistada.
Mis prejuicios estaban totalmente equivocados. Les Wagons es un lugar con solera en el que puedes tomar un cafĂ© o cenar en el interior de un vehĂculo de los años 20 exquisitamente restaurado. Los mismos vagones que hace un siglo transportaban a los ciudadanos de ZĂşrich hasta el Uetliberg, el gran mirador de la ciudad vecina, fueron rescatados para darles este nuevo propĂłsito.
Abierto en 2015, los interiores y exteriores han sido renovados con una atención al detalle espectacular. Son el fruto del empeño de dos emprendedores locales, Anja Holenstein y Florian Moser-Dubs, que apostaron todo a este proyecto situado en el distrito posindustrial de Lagerplatz.


La urbanidad en ZĂşrich es relativa.
A cinco minutos de la zona más concurrida de la ciudad encuentras la calma más absoluta. El canal Schanzengraben rodea el centro histĂłrico, pero es casi imperceptible si no lo conoces. Durante siglos se utilizĂł como foso de agua para proteger las murallas de la ciudad antigua. Hoy aĂsla del ruido de la urbe y actĂşa como zona de recreo. Es aquĂ donde encontramos uno de nuestros locales favoritos de ZĂşrich, el bar Rimini, que abre a partir de las 19.00 de la tarde.
Durante el dĂa, cambia de uso y de nombre. Se convierte en Männerbad y es una zona de baño gratuita abierta solo para hombres (el nudismo está permitido). Los lunes el espacio se transforma en un mercadillo, popular entre la comunidad creativa de la ciudad.
En ZĂşrich, el uso inteligente del espacio está a la orden del dĂa. Un mismo lugar puede tener muchas caras y eso permite visitarlo más de una vez sin repetir experiencia.


Aquà te hemos contado por qué merece la pena visitar el museo Tinguely.
Y con esta foto te mostramos por quĂ© deberĂas parar a tomar algo en su cafĂ© despuĂ©s de ver las obras del artista suizo más importante del siglo XX.


Hay un edificio sobre el lago de Lucerna que se distingue de todos los demás.
No solo por lo que se ve, sino por lo que deja ver. Por la manera en que dialoga con el agua y las montañas en el horizonte.
El KKL es el centro cultural más importante de la ciudad. Es el primer gran edificio que uno se encuentra al salir de la estación de trenes de Lucerna y se ha convertido en el icono contemporáneo de la ciudad.
El agua siempre está presente en su interior. Desde los ventanales, que te recuerdan constantemente la presencia del lago, hasta los canales de agua que atraviesan el interior del edificio.
Construido entre 1995 y 2000, el KKL ha sido un revulsivo para una ciudad histórica y tradicional. «Realmente fue un deseo de la ciudad y eso no siempre ocurre con mis obras», reflexionaba su arquitecto Jean Nouvel en una entrevista en 2015. «Es un reflejo de una era. El paso del siglo XX al siglo XXI».


AllĂ arriba, en lo más alto de la ciudad, me quedĂ© traspuesto por un árbol, una haya llorona cuyas ramas tocaban el suelo, contribuyendo a su aire de melancolĂa.
Es posiblemente el árbol más preciado de todo Lausanne en una ciudad que se toma muy en serio el cuidado de sus espacios verdes. El Ayuntamiento ha catalogado más de 20.000 árboles, y su equipo de jardineros presta especial atenciĂłn a especies como esta, que tienen más de un siglo de vida. Una polĂtica que busca no solo dar una vida digna a los árboles más ancianos, sino asegurarles una muerte lo más respetuosa posible sin talas indiscriminadas.
Esta haya llorona se encuentra en el interior del parque de L’Hermitage, un espacio verde paradisĂaco a 10 minutos del centro histĂłrico. Y en el centro de todo, la Fondation L’Hermitage, que organiza exposiciones temporales de arte. El mejor sitio para escapar de la ciudad sin salir de ella.