Momentos urbanos suizos
0
Prueba ajustar tu búsqueda eligiendo más de una ciudad, eliminando todos los filtros o seleccionando varias experiencias a la vez.
+ momentos

Si viajas algún día a Lugano, es posible que el Spazio Morel ya no esté aquí.
Este espacio cultural nació con fecha de caducidad. Sus fundadores tomaron el control de este antiguo concesionario en 2012 con el propósito de usarlo hasta 2019, año en que volvería a manos de los propietarios del solar, que buscan demolerlo para construir un edificio nuevo.
Pero en 2020, el Spazio Morel sigue en funcionamiento y todavía no se ha aclarado su futuro. ¿Conseguirán mantenerlo abierto, como ha ocurrido con otros proyectos en Suiza que lo consiguieron después de muchas luchas vecinales?
Entretanto, el espacio se ha consolidado como un referente programando música en directo, exposiciones de arte contemporáneo y espacios de trabajo colaborativos. Un complemento a la cultura oficial que se programa en LAC, el centro de artes del Ayuntamiento, situado a apenas 200 metros.


El arte no siempre fue accesible para todos. Antes de estar expuesto en museos, la práctica totalidad de las obras colgaban en estancias privadas para disfrute de unos pocos.
En 1661 el Ayuntamiento de Basilea compró una colección del pintor Hans Holbein y, poco después, la expuso públicamente para que los habitantes de la ciudad pudiesen disfrutarla. Un acto revolucionario que rompió la barrera que impedía acercar el arte al gran público. A partir de entonces, la relación entre las élites de la ciudad y el Kunstmuseum Basel ha sido de profunda implicación mutua. El museo es el espejo de los anhelos y gustos de sus habitantes más potentados durante los últimos cuatro siglos. Un hecho que ha contribuido a que la colección esté entre las más importantes del mundo.
Nosotros despejamos una mañana entera para ver la colección aunque se puede echar el día fácilmente. La primera planta está dedicada a los grandes maestros centroeuropeos del renacimiento. Fue aquí donde encontramos una de las obras más impresionantes de toda la colección. Se llama ‘La anunciación después de Tiziano’, y es una serie de cinco cuadros del pintor alemán Gerhard Richter que reinterpretan la obra de Tiziano en secuencia.
El segundo piso alberga cuadros de los siglos XIX y XX. Además de los impresionistas archiconocidos, dale una oportunidad a Ferdinand Hodler, un artista suizo del simbolismo que estuvo activo hasta 1918. Otro cuadro que nos dejó una impronta fue La isla de los muertos, de Arnold Böcklin. Y cuando ya piensas que no queda más por ver, un pasadizo subterráneo te lleva a un ala moderna inaugurada en 2016 que exhibe obras contemporáneas y exposiciones temporales.


Frau Gerolds Garten es un capítulo más en la historia de transformación del barrio de Zúrich West.
Un jardín urbano que suaviza las formas agresivas del cemento. Un bar restaurante al aire libre, abierto hasta tarde, para codearse con los locales. Un ejemplo más de la capacidad que tenemos los seres humanos para transformar espacios olvidados y en desuso en lugares vivos y acogedores.


Para alcanzar los tesoros de Morcote hay que sudar la gota gorda.
El pueblo es una sucesión de escalinatas empinadísimas que conectan sus distintas áreas.
De pronto, silencio, sombra y frescor. Habíamos alcanzado la iglesia de Santa María del Sasso. El cansancio se desvaneció. Lluís se fue hacia la única ventana dónde entraba un poco de luminosidad y captó estos rayos de luz chocando con este cuadro sombrío y negro.
La expectación se había cumplido. Ahora quedaba la tranquilidad de haberlo alcanzado.


Aquí te hemos contado por qué merece la pena visitar el museo Tinguely.
Y con esta foto te mostramos por qué deberías parar a tomar algo en su café después de ver las obras del artista suizo más importante del siglo XX.


Oblígate a parar o te perderás muchas cosas.
Suena contradictorio, pero no lo es. Ya no viajamos como en el pasado. Los tiempos son más cortos y se busca hacer lo máximo posible en el tiempo asignado. Es lógico.
Pero viajar no es solo moverse a toda velocidad o coleccionar cromos en Instagram Stories. Viajar también es reservarse un rato cada día para no hacer nada. Sentarse en un banco mirando al lago de Lucerna, levantar la mirada y asimilar lo que estamos viviendo.
Oblígate a parar para no perderte muchas cosas.