Momentos urbanos suizos
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Tomar un cafĂ©, admirar cuadros del Museo d’Arte della Svizzera Italiana, ver una obra de teatro, escuchar un concierto, asistir a una conferencia…
MASI Lugano es un edificio concebido para integrar todas las artes en un mismo espacio.
Inaugurado en 2014, el edificio se diseñó para integrarse plenamente en la ciudad. No hay apenas barreras entre la calle y el interior. Y el edificio principal se extiende hacia el lago, sujetado por unos pilares que permiten aprovechar el espacio inferior como una plaza pública.
Obra de Ivano Gianola, MASI Lugano es un exponente más de la escuela de arquitectura ticinesa, un movimiento que lleva desde los años 70 ganando prestigio en todo el mundo, abanderado por arquitectos como Mario Botta.
La colección de MASI cuenta con más de 14.000 obras de arte desde finales del siglo XV hasta la actualidad. No solo hay obras de artistas de Ticino, aunque sà constituyen su núcleo principal, sino también de otros artistas artistas suizos o internacionales que han tenido conexiones significativas con el italiano.


En verano las opciones para tomar algo en ZĂşrich aumentan de forma exponencial.
Una de las más acogedoras es la isla de Bauschänzli, situada en pleno centro histĂłrico. Durante los meses más calurosos se transforma en una terraza sin pretensiones donde tomar algo. Desde aquĂ hay una vista privilegiada de QuaibrĂĽcke, el puente más concurrido de la ciudad, por el que pasan tranvĂas y ciclistas constantemente. Un buen panorama para descansar la vista.


Hay lugares que devuelven la fe en la humanidad.
Experimentos que demuestran que se pueden hacer las cosas de otra manera. Recobré esa esperanza en un pequeño barrio residencial llamado Halen Siedlung, a las afueras de Berna.
Construido entre 1956 y 1961, es un ejemplo de cómo diseñar barrios más sostenibles, vivibles y humanos.
«Halen no son solo casas adosadas rodeadas de un bosque. Es vivir de manera diferente y más social. La arquitectura está orientada a la convivencia. Hay una plaza del pueblo, una tienda e instalaciones comunitarias. Sin embargo, la privacidad es igual de importante. A pesar de haber sido construido de manera compacta, nadie puede ver la habitación del vecino».
AsĂ es como Fritz Thormann describĂa la experiencia de habitar este barrio en una entrevista para el periĂłdico Berner Zeitung. El veterano arquitecto hablaba con conocimiento de causa; participĂł en la construcciĂłn de la urbanizaciĂłn y lleva viviendo allĂ desde los inicios.
Pese a sus orĂgenes socialistas, la singularidad del barrio ha contribuido a que haya mucha demanda para vivir aquĂ con precios que superan los 800.000 francos suizos. Sin embargo, «rara vez salen al mercado inmobiliario. Los padres, a menudo, pasan la casa a sus hijos», segĂşn Thormann.
Pero no vale con describirlo de manera abstracta. Hay que vivirlo. Llegamos en un dĂa muy caluroso. Caminamos por sus calles e hicimos fotos de forma discreta para no incomodar a los vecinos. Nos sentamos en la sombra durante un buen rato. Y nos fuimos por un camino de tierra que llevaba a un bosque frondoso para coger el bus de vuelta a la ciudad. Esa noche, de vuelta en el hotel, pensĂ© que el mundo serĂa mucho mejor si hubiese miles de Halen Siedlung repartidos por el planeta.


ÂżEs una galerĂa o una gasolinera?
En realidad, es las dos cosas. En 2008, los galeristas Von Bartha se mudaron a este antiguo taller de reparaciones en busca de más espacio para mostrar sus colecciones. En la parte delantera de la fachada principal hay una gasolinera que sigue en funcionamiento y los responsables de Von Bartha tiraron de arquitectura ingeniosa para integrarla en su diseño.
Cada vez que alguien para allĂ a repostar, puede contemplar obras de arte en el escaparate incluido en el precio de llenar el tanque. Son estos pequeños detalles que muestran la vinculaciĂłn profunda que tiene la ciudad con el arte y la arquitectura. Visita la galerĂa pidiendo cita previa o acĂ©rcate a cualquier hora para captar este interesante juego visual.


ÂżCĂłmo no dignificar con una fotografĂa el trabajo de los artesanos que hicieron posible esta fachada?
La Farmacia Luganese es uno de esos comercios clásicos que luchan contra las franquicias. Una tienda que entiende la importancia de la tipografĂa para presentarse ante los viandantes. Me hubiera gustado tener un ligero catarro para poder entrar a comprar algo.


Propongo un juego. Para participar necesitas, mĂnimo, un acompañante.
Elige una zona acotada y date 30 minutos para fotografiarla por separado. Ponte un lĂmite: lo ideal es 10 o 15 fotos, te obligará a pensar más antes de pulsar el gatillo. Cuando se acabe el tiempo, sentaos en un cafĂ© y comparad el resultado.
Algunos se fijarán más en paisajes, otros más en detalles. Algunos estarán más interesados en ver cómo interactúa la gente con el espacio, otros preferirán estampas sin personas. Cada mirada es personal. Convierte la conversación en una oportunidad para aprender de la mirada del otro.
La fotografĂa tiene esa capacidad de encuadrar tu propia realidad. AprovĂ©chala.