Momentos urbanos suizos
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No vale con tener un espacio pĂşblico espectacular.
Hay que habitarlo. Hay que usarlo, cuidarlo y vivirlo. Y en eso los ciudadanos de ZĂşrich son verdaderos expertos.
En verano, el verde se funde con el azul del lago. La hora de la comida se convierte en una oportunidad para tirarse al agua. Cuando llega el fin de semana, la interacciĂłn con el lago se vuelve más intensa todavĂa.
Habita Zúrich como otro ciudadano más. Aprovecha las ventajas de ser un outsider. Convierte lo ajeno en propio. Consigue una entrada al teatrillo de la ciudad. ¡Es gratis!


Una de las mejores maneras de sentirse local en una ciudad ajena es repetir en un restaurante.
Volver al dĂa siguiente es una señal para los camareros de que te gustĂł y hace que te traten mejor todavĂa que la primera vez.
«Vous etre la resistance» (sois la resistencia), le digo a la simpática mujer mayor que regenta el restaurante Le Thermometre, en referencia la localización de este bistró tradicional en una de las calles más comerciales de Ginebra, llena de tiendas de lujo y grandes multinacionales.
«¡Bien sur! Notre futur c’est garantie» (nuestro futuro está garantizado), me dice señalando a su nieto, que atiende una mesa a nuestro lado.
Las dos veces pedimos el ‘boeuf’ a la plancha, la especialidad de la casa, unos filetes de solomillo cortados finos, acompañados de una salsa que mezcla aceite de oliva, ajo, albahaca, y unas patatas fritas cortadas en rectángulos finĂsimos, un verdadero espectáculo gustativo. De primero, una ensalada verde bien aliñada. El triunfo de la sencillez.



DespuĂ©s de unos dĂas de sol, las nubes grisáceas se confabularon esa mañana para dar un aire de intriga al jardĂn botánico.
Entramos en uno de los invernaderos y un aspersor empezĂł a regar el ambiente con agua pulverizada, contribuyendo a remarcar la atmĂłsfera misteriosa. Las plantas empujaban contra los cristales empañados creando escenas que parecĂan sacadas de un cuadro impresionista. Mi primer impulso fue fotografiarlo todo. Pero desistĂ para no perderme muchas cosas.
El jardĂn botánico de Ginebra es un mundo natural miniaturizado. Un lugar en el que plantas de los seis continentes comparten espacio y vida. Uno de los lugares favoritos de los ginebrinos para sus citas, comer un bocadillo a mediodĂa o simplemente huir de la ciudad sin salir de ella.
Un viaje dentro de un viaje para ver las maravillas del mundo natural.



Este mirador tobogán es para adultos que siguen sintiéndose niños o niños que no quieren dejar de serlo.
Desde arriba se ve todo el ‘skyline’ de Basilea en el horizonte y directamente debajo, la piezas arquitectĂłnicas que forman el Vitra Campus.
La cima se alcanza a pie. La vuelta a tierra se realiza deslizándote rápidamente por el interior de un tobogán. Su creador, Carsten Höller, es un artista alemán con una especial predilección por este medio de transporte, que ha instalado en varios museos del mundo.
«Un tobogán es un trabajo escultural con un elemento pragmático, una escultura que te permite viajar por su interior. (…) Es un elemento singular para experimentar un estado emocional Ăşnico entre el deleite y la locura».


Por mucha intenciĂłn que pongas a una foto, esta siempre te sorprende para bien o para mal.
Para mal cuando no sale cĂłmo te la habĂas imaginado; y para bien cuando sale mejor de lo pensado.
Trabajar con cámara analĂłgica te da estas sorpresas. No puedes ver el resultado en tiempo real. No tienes una pantalla para comprobarlo. Toca esperar al revelado al acabar el viaje. Y toca revivir y recordar escenas como estas de las que te habĂas olvidado. Una nube de vapor flotante sobre un lago tranquilo y un barco blanco de la ‘belle Ă©poque’. Escenas que solo te puedes encontrar en el lago Leman.


Frau Gerolds Garten es un capĂtulo más en la historia de transformaciĂłn del barrio de ZĂşrich West.
Un jardĂn urbano que suaviza las formas agresivas del cemento. Un bar restaurante al aire libre, abierto hasta tarde, para codearse con los locales. Un ejemplo más de la capacidad que tenemos los seres humanos para transformar espacios olvidados y en desuso en lugares vivos y acogedores.