Momentos urbanos suizos
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Mis prejuicios me dijeron que un restaurante en un tranvĂa corrĂa el riesgo de ser una turistada.
Mis prejuicios estaban totalmente equivocados. Les Wagons es un lugar con solera en el que puedes tomar un cafĂ© o cenar en el interior de un vehĂculo de los años 20 exquisitamente restaurado. Los mismos vagones que hace un siglo transportaban a los ciudadanos de ZĂşrich hasta el Uetliberg, el gran mirador de la ciudad vecina, fueron rescatados para darles este nuevo propĂłsito.
Abierto en 2015, los interiores y exteriores han sido renovados con una atención al detalle espectacular. Son el fruto del empeño de dos emprendedores locales, Anja Holenstein y Florian Moser-Dubs, que apostaron todo a este proyecto situado en el distrito posindustrial de Lagerplatz.


Esta foto se tomĂł en Berna, pero podrĂa haberse tomado en cualquier ciudad helvĂ©tica.
Las fuentes urbanas en Suiza tienen un doble propĂłsito: decorar el paisaje urbano y ofrecer agua potable, que fluye de manera constante.
La capital tiene una en cada esquina. Zúrich tiene más de 1.200.
Escucha el sonido hipnotizador que produce el agua cuando cae de las fuentes. UtilĂzalas como recordatorios para parar y descansar. No la compres embotellada; es un sinsentido cuando se tiene acceso a agua que probablemente se originĂł en un glaciar suizo.


La Basilea más despreocupada queda para tomar cañas despuĂ©s de un largo dĂa de trabajo en sitios como Werk 8.
Si eso es lo Ăşnico que te interesa hacer aquĂ, relájate y disfruta. Pero merece la pena no quedarse solo en la superficie e indagar un poco en la historia de esta zona. El bar restaurante está en la entrada de Gundeldinger Feld, una antigua zona industrial en la que se fabricaban compresores de gas durante el siglo XX, hasta que sus dueños decidieron dejar la ciudad a finales de los años 90.
Tras escuchar la noticia, un grupo de arquitectos locales llamados INSITU decidieron actuar rápido y se hicieron con el terreno. Elaboraron un plan para convertir esta zona en espacios multiusos que pudiesen contribuir al tejido del barrio. El experimento fue un éxito. En los 12.000 metros cuadrados que antes ocupaban antiguas naves hay un rocódromo, una biblioteca, oficinas, talleres de artistas, empresas sociales, ONG y un hostal para jóvenes. La zona es totalmente peatonal.
Los arquitectos que lideraron el proyecto optaron por respetar al máximo los elementos de la fábrica. Aquà las cañas se toman rodeadas de antiguas grúas y contenedores. ¡Prost!


En Les Grottes habita una Ginebra paralela sin vistas al lago ni hoteles de lujo ni tiendas de alta gama.
Es una Ginebra con los pies en la tierra, sin nombres compuestos, donde la gente se pide un café y echa la tarde.
El barrio ha mantenido su personalidad gracias a muchas décadas de lucha vecinal. Las movilizaciones más importantes ocurrieron en los años 70, consiguiendo paralizar un plan del Ayuntamiento que intentó arrasar el barrio para construir un centro comercial y bloques de viviendas.
Hoy Les Grottes está a salvo, pero su espĂritu iconoclasta se está viendo amenazado cada vez más por la gentrificaciĂłn. De momento, la ciudad cuenta con una ventaja para mantener la paz social: un parque de viviendas de protecciĂłn oficial con alquileres asequibles.


OblĂgate a parar o te perderás muchas cosas.
Suena contradictorio, pero no lo es. Ya no viajamos como en el pasado. Los tiempos son más cortos y se busca hacer lo máximo posible en el tiempo asignado. Es lógico.
Pero viajar no es solo moverse a toda velocidad o coleccionar cromos en Instagram Stories. Viajar tambiĂ©n es reservarse un rato cada dĂa para no hacer nada. Sentarse en un banco mirando al lago de Lucerna, levantar la mirada y asimilar lo que estamos viviendo.
OblĂgate a parar para no perderte muchas cosas.


AllĂ arriba, en lo más alto de la ciudad, me quedĂ© traspuesto por un árbol, una haya llorona cuyas ramas tocaban el suelo, contribuyendo a su aire de melancolĂa.
Es posiblemente el árbol más preciado de todo Lausanne en una ciudad que se toma muy en serio el cuidado de sus espacios verdes. El Ayuntamiento ha catalogado más de 20.000 árboles, y su equipo de jardineros presta especial atenciĂłn a especies como esta, que tienen más de un siglo de vida. Una polĂtica que busca no solo dar una vida digna a los árboles más ancianos, sino asegurarles una muerte lo más respetuosa posible sin talas indiscriminadas.
Esta haya llorona se encuentra en el interior del parque de L’Hermitage, un espacio verde paradisĂaco a 10 minutos del centro histĂłrico. Y en el centro de todo, la Fondation L’Hermitage, que organiza exposiciones temporales de arte. El mejor sitio para escapar de la ciudad sin salir de ella.